El reloj no marca las horas de este linense que sustituyó su pasión por el graffity y el “pintorequear por doquier” por su forma de vida. Les hizo guiños a la fotografía y al diseño gráfico, pero finalmente se decidió por plasmar sus dibujos sobre la piel de sus clientes.

Danny Blanca podría tener una banca de relojero como oficio, pero la pasión por el dibujo le hizo que su virtud a la hora de dibujar y garabatear le hiciera ser uno de los mejores tatuadores de la región.

Así lo confirman las multitudes de enhorabuenas recibidas desde el otro lado del charco, desde la tierra de los yankees, por sus trabajos que gracias a las redes sociales son compartidos por los amantes a llevar sobre su piel una historia gráfica.

El joven confiesa que para llegar al actual nivel tuvo que practicar en infinidad de ocasiones sobre trozos de pieles inertes. “Muchas horas practicando llegaron a confirmarme que mi pasión podría ser mi oficio”, y así lo hizo, no sin antes pasar por multitud de cursos para llegar a titularse y poder ofrecer un servicio personal con las calidades de seguridad e higiene que tienen que anteponerse para que el cliente encuentre en estos trabajos lo que busca.

“Quien viene a tatuarse busca que su idea sea plasmada lo más cercano a lo que trae en la cabeza. Cuando ven el resultado y cuando llego a superar sus expectativas es una gran alegría tanto para el cliente como para mí”.

Esto ha ocurrido con el refrendo a un trabajo hiperrealista, “la marca de la casa”, que cautiva a cuantos se ponen en contacto con él en redes sociales (Instagram y Facebook). Allí se pueden ver dos de sus últimos trabajos, un dios indio que hipnotiza con la mirada y el payaso de la película “IT” que va más allá de lo real. En una palabra “impresionante”.

Danny Blanca también advierte que “hoy comprar una máquina de tatuar en la red es muy barato y cualquiera puede decir que es tatuador. Ahí comienzan los problemas para muchos que se ponen en contacto con estas personas que dan al traste con sus ilusiones y, lo que es peor, ponen en peligro su salud”.

Los títulos de la Junta de Andalucía lucen en sus paredes casi tapados por la cantidad de tatuajes que ya lleva a sus espaldas. Eso sí, nunca deja de cualificarse, compartir y aprender con otros compañeros.

Lo más raro que le han pedido poner sobre una piel: “una gamba”, el sitio más raro donde ha tatuado: “puedes imaginarte cualquiera”. Sobre quien se tatúa más, confiesa que las mujeres, “están superando casi un 70 % a los hombres en la actualidad”.

En breve, el centro de La Línea acogerá su nuevo estudio. Mientras tanto si tienes una idea para dejarla sobre tu piel, no te la juegues y búscalo en Redes Sociales.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here