Fran Hidalgo, pisando fuerte en los escenarios

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Fran Barranco Hidalgo es un linense que ha decidido apostar todo por un sueño: ser actor. Y digo si lo está consiguiendo. Las tablas ya no se resisten al talento de este joven artista.

Sus primeros pasos comienzan desde muy niño, leyendo y declamando textos que no comprendía, imitando a personajes de televisión e inventando historias. Y es que esta pasión por la interpretación surge en él como una necesidad, ya que “no podía conformarme con ser una sola persona en esta vida. El teatro y el cine es la única profesión que te permite ser padre, bufón, rey, mendigo, mago, caballero y todo lo que puedas imaginar”.

Tras finalizar el bachillerato de Humanidades en el IES Tolosa, se trasladó a Sevilla para estudiar Interpretación Textual en la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD). Además, ha completado una infinidad de cursos formativos con profesores como KaiBredholt del Odín Teatret, Piermario Salerno y Roberto Quintana. Antes incluso de concluir sus estudios en la ESAD, ya comenzaba a trabajar en  compañías profesionales de teatro como CÍA la Tarasca y Sennsa Teatro Laboratorio. “En ambos lugares aprendí muchísimo y desde entonces no he parado de trabajar con mucho esfuerzo y amor por mi oficio”, nos explica.

La vida como actor es muy dura. “Es cierto que es muy difícil vivir de la interpretación, pero no encuentro nada tan satisfactorio como ello. Es un camino difícil pero que no cambiaría por nada”, apunta.

“Uno de los aspectos más negativos de esta profesión es que socialmente está muy infravalorada. Los actores trabajamos muchísimas horas, estamos constantemente estudiando y entrenando por lo que resulta agotador física y mentalmente, por no hablar de que psicológicamente requiere un esfuerzo muy grande ya que trabajas constantemente con tus propias emociones y sentimientos. Sin embargo, de alguna forma, esto es también el lado positivo: trabajas muchísimo la introspección y la inteligencia emocional por lo que llegas a aprender mucho sobre ti mismo y los demás”, señala este joven linense.

En estos momentos, se encuentra inmerso en un proyecto con la chelista Gretchen Talbot donde se integrará la música clásica de un maravilloso cuarteto de cuerdas con la interpretación de dos actores. Al mismo tiempo, en verano tiene previsto comenzar a  trabajar en la compañía El Velador, con la que interpretará Las Aves de Aristófanes.

Lo que más le enorgullece de su intenso recorrido es la perseverancia en una profesión de la que se dice que sólo un 8% de todos los actores del país viven de su trabajo. “Es triste pero no hay que rendirse, yo no pienso hacerlo”, subraya.

Este linense aprovecha para mandar un claro mensaje a sus vecinos: “La Línea es un gigante dormido. Pertenezco a una generación de brillantes doctores, profesores, periodistas, ingenieros, lingüistas, artistas…me niego a pensar que todo lo que hay en La Línea es lo que pretenden que creamos. El mensaje que daría a los linenses es de la boca de Ghandi: ‘Debes ser el cambio que quieras ver en el mundo’ ”, concluye.

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